Lo aseguró Marcela Silvi, gerenta general de Industrias Erca, la empresa que fundó su padre en 1973 y que con su liderazgo sigue creciendo.

La fábrica de sembradoras Erca, que tiene su base en Armstrong (en el cluster fierrero santafesino), explorá sus posibilidades de desarollo al timón de Marcela Silvi, gerente general e hija del fundador. Conoce el rubro desde muy chica y está convencida que integrar diferentes visiones y perspectivas es clave para tomar buenas decisiones en la compañía.

– ¿Cómo te involucraste en el rubro de maquinaria agrícola?

La realidad es que nací en ese rubro. Mi padre fundó la empresa en 1973 y yo nací en 1979. Es decir que desde muy pequeña tuve contacto con todo ese mundo, al que aprendí a querer, respetar y más tarde prepararme y perfeccionarme profesionalmente para darle a la empresa lo mejor de mí, en todo sentido.

Erca no son solo cuatro letras, es toda una historia que contiene todos los avatares de la vida de los seres humanos que la fundaron y que la estamos llevando adelante, con más o menos tropiezos, pero siempre con pasión para que se desarrolle junto a todos sus clientes, activos y potenciales. Las acciones de Erca van más allá de sus puertas, y trabajamos para que crezca junto a nosotros toda la cadena de valor, nuevos productos y nuevos diseños. La empresa tiene como objetivo fundamental cubrir al máximo las necesidades de la gente dentro de nuestro rubro, fundamentalmente y colaborar con la sociedad en general. ¡Por todo ello somos un equipo y de ello estamos seguros!

– ¿Cómo llegaste a la gerencia general de Erca?

A mis 29 años llegó este desafío cautivante, luego de un proceso de transición que duró algunos años. En aquel momento creí que el hecho de tratarse de una empresa inserta en un rubro muy masculino podría dificultar la cristalización de mis proyectos y administración de recursos, por el hecho de ser mujer y muy joven. Pero no fue así, todo fluyó bastante bien con los inconvenientes lógicos de la función en sí misma.

Por otra parte, debí organizar muy bien mis tiempos ya que tenía dos niños pequeños que requerían de mi atención, como mi casa y las cosas de mi vida personal. Conjugar todo y organizarlo, costó un poco hasta que pude sincronizarlo bastante bien.

– ¿Crees que la inserción de la mujer es óptima en el ámbito rural e industrial?

Desde hace muchos años la mujer desempeña diferentes roles y funciones en esos ámbitos y quizás ahora comienza a visibilizarse más y esto también contribuye a romper con el paradigma de que el “campo es cosa de hombres”. Cada vez más, vemos que los lugares son ocupados de acuerdo a las competencias de las personas tales como actitud, aptitud, preparación, compromiso, capacidad, entre otras cosas y no de su género. Ello es lo que se tiene en cuenta a la hora de evaluar la capacidad para despeñar esa función con éxito, sea cual sea el ámbito en el que se encuentre.

– ¿Cómo evalúas el trabajo de las mujeres en Erca?

Desde que el mundo es tal, los seres humanos, sin distinción de género, están insertos en el ámbito laboral. Desde hace ya algún tiempo la mujer puede competir por puestos directivos, lo cual era mucho más difícil antes. Otro punto a tener en cuenta es que las tareas de la familia son más compartidas y ello también facilita estos cambios. En Erca, por ejemplo, estamos orientados a un objetivo muy fuerte que es que, tanto mujeres como hombres y viceversa, puedan cubrir todos los espacios que necesitan para tener una mejor calidad de vida, disfrutando un poco de todos los tiempos, tanto familiares como laborales.

En Erca, lo vemos de esta manera, frente a una nueva vacante laboral, el empleo está abierto a todas las personas con motivación y que cuenten con las competencias ajustadas a las necesidades del puesto y el equipo. Creemos firmemente y con mucha convicción, que la mirada de ambos sexos y pensamientos distintos favorecen siempre a la toma de decisiones y al logro potenciado de los objetivos buscados.

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