Se acerca el día del padre, para muchos una fecha más; pero para otros, un momento especial. Elegimos este día como excusa para contar historias de padres e hijos que llevan el campo en la sangre, y que son parte de la gran familia de Expoagro.

Nadie ama lo que no conoce

Se podría decir que Marcela Silvi creció junto a ERCA, la fábrica de sembradoras y rastras de Armstrong. Muchos de los recuerdos con su padre, Juan Carlos Silvi, se remontan a su infancia.

“Desde muy chiquita, mi papá me enseñó a amar esas cuatro letras: E R C A. Hoy, la pasión que tengo por la empresa tiene que ver con todo lo él que me transmitió”, dice Marcela, que con apenas 15 años, comenzó a seguir los pasos de su padre. Por la mañana iba al colegio y a la tarde estaba cuatro horas en ERCA.

Puede escribir un libro de anécdotas. Por las fotos que ha visto y lo que le cuentan, parecía que Juan Carlos y los hijos de su socio querían que Marcela fuera un varón. “De pequeña me llevaban a la fábrica, y me construyeron un karting.  Con el tiempo, entendieron que no era cuestión de género, que me podría hacer cargo de la empresa siendo mujer. Siempre estuve muy involucrada”, asegura Marcela, quién inició sus primeros pasos en la oficina técnica, y a los 28 años, logró ocupar la gerencia general.

Al momento de describir a Juan Carlos, no le alcanzan las virtudes: “Es un gran maestro. Siempre tuvo humildad y sencillez. Considerarlo un referente en mi vida, no tiene precio. Nadie ama lo que no conoce y yo agradezco a mi papá, hacerme conocer y amar lo que él desde un principio amó tanto: la fábrica”.

Fuente: Expoagro Digital
https://digital.expoagro.com.ar/nota/bsq?ID=673||La-pasion-por-el-campo-se-lleva-en-la-sangre

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